Por el trato, por el no trato. Por la nada y por todos. Por vosotros, por mí.
Creo que yo me lo hago. Sí, a veces yo me lo causo. Pero otras no.
Entre el ruido y el barullo escucho la mediocridad culminante. Nauseabundo. Voy a explotar.
Un diamante en bruto: creísteis que los destellos eran llamas y temisteis por vuestra cornea.
Huid. Estoy harta de acostarme todas las noches conmigo, no puedo más.
¿Y a mí quién?
Solo siento rechazo.
¡Señores, clemencia! ¿dónde dejasteis el champán?