Ayer me dormí llorando y hoy sigo con el estómago en llanto.
La Fase 2 acaba de entrar y yo ya he visto a casi todos los que tenía que ver y no ha sido tan increíble, la verdad. Incluso más banal el bien al qué tal, si cabe.
Por la noche pensé que en esta semana y en esta fase tampoco vería a mi abuela, y que viviría echándola de menos, de alguna forma, el resto de mi vida porque tampoco la vería la semana que viene ni en la siguiente fase, ni en la siguiente epidemia ni en el siguiente desfase. Un nunca más como una catedral donde me estaba dando de bruces la noche del cambio de fase.
Siento mucho no volver a verla, lo siento de verdad.