03 septiembre 2020

D -

 


17 agosto 2020

eludo

Ojalá más poético pero es que es esto: te echo mucho de menos y lo siento mucho. Tengo una viga clavada perpendicular a mi estómago cuando pienso si pensaste o no, que no eras nada, que ya no eras nada. Porque me lo dijiste, la última vez que con tus manos harina me dijiste que no eras nada, que te hacía sentir que ya no sabías que hacías aquí me lo dijiste y me taladra y me taladra y me taladra. Pienso si te diste cuenta de que el último día no fui. Y siento nauseas, siento nauseas, siento nauseas. No fui porque no quise, porque no podía más porque estaba cansada de llorar día sí y día también, cansada del olor a estertor y cansada de tu mirada ausente clavada en mis ojos queriendo saber algo que yo no sabía ni supe ni sabré qué. Lo siento mucho. Me ahonda la garganta pensar que no lo hice bien, que no lo hice mejor y que nadie hizo nada. Constantinopla cae, escucho bombas por el televisor. Nadie dice nada. 

Quiero volver a tu casa. 

Te quiero mucho, me siento condenada a echarte de menos para siempre, para siempre, para siempre. Como todos los que os vais. A todos. Me duele, joder, me duele. No lo aguanto: me duele. ¿Me queda más de lo que he exististido, tres veces más de lo que he existido, echándote de menos? Joder, ¿y con remordimiento? Joder, no puedo, joder, necesito hablar con alguien. Y necesitaría de verdad poder haber estado contigo, llorar sin miedo a alguien. Y te hago en una nube. Te desee muy fuerte la mejor de las nubes para la cabeza. Un disfraz de cabeza de cúmulo. Ojalá, ojalá, ojalá no sintieras ni frío, ni miedo, ni resignación, ni humillación, ni cuerpo, ni mente, ni soledad, ni muerte. Ojalá hubiera estado ahí contigo. Lo siento mucho. Lo siento mucho. Lo siento mucho. Te quiero, eternamente, te quiero. Siento muchísimo haber entendido la muerte y que eras finita por completo al haberlo vivido. De verdad lo siento.                 De todas, mi cariátide más hermosa está tallada por ti. 

Y tiemblo. 

08 junio 2020

Rumo

Ayer me dormí llorando y hoy sigo con el estómago en llanto.
La Fase 2 acaba de entrar y yo ya he visto a casi todos los que tenía que ver y no ha sido tan increíble, la verdad. Incluso más banal el bien al qué tal, si cabe.
Por la noche pensé que en esta semana y en esta fase tampoco vería a mi abuela, y que viviría echándola de menos, de alguna forma, el resto de mi vida porque tampoco la vería la semana que viene ni en la siguiente fase, ni en la siguiente epidemia ni en el siguiente desfase. Un nunca más como una catedral donde me estaba dando de bruces la noche del cambio de fase.
Siento mucho no volver a verla, lo siento de verdad.

02 mayo 2020

Raso

Mi abuela se murió y yo me compré un vibrador.
No he entendido la muerte ni la gracia ortopédica de los vibradores, pero todo eso ha ocurrido.
Estoy procesando pero el balance es que me dolía más experimentar el que viniera la muerte que cuando vino.
Y me alivia que no viviese su muerte.
Y me muero por vivir mi alivio.
Me siento en paz, que está bien que al menos una de las dos sienta algo, porque creo que ella llevaba tiempo no sintiendo nada.

31 marzo 2020

cordisoriam

Misericordia. 
Utilicé esa palabra que se parecía pero no era la que quería decir.
¿Qué quise decir al utilizarla? Me refiero a qué quiere decir que pudiendo utilizar compasión o clemencia -como si fuera un preso al que se le da un golpe de gracia o al que se le corta las caderas- utilizara misericordia. Como un rayo de luz, de Intolerancia, me cayese del cielo en este agujero tan oscuro. Digo, pudiendo utilizar cualquiera de esas, utilicé misericordia, de corte religioso, como si el mismísimo Jesús y su puta santa madre María vinieran juntos a salvarme de forma misericordiosa. Sorpresa, no vino, no vinieron.
Vine yo.

Un órdago echado sin ganas. No sin cartas en la mano, no, no, sin ganas.
Un órdago como un envite, como un paso.
Solo que con este órdago, al menos, terminaba la partida.
Y era una forma fácil eh, solo tenía que verlo y que alguien ganara o pasar y que se acabara, a mi parecer, todo el interés de la partida aunque no la misma.

Y lo peor: esta vez ya no sentí nada, me había curado de espanto.



Amor. Sueño contigo cada noche. 
Cuando escribo tu nombre el corrector dice Daño, 
y me parece simbólico y de poesía trapera del 2004.
En mayúsculas y ni lloro, es el peso de la pérdida.
El vacío moderno, barroco, contemporáneo y posmoderno   
Lázaro, te lo ruego, levántate y anda. 

13 marzo 2020

Ya

Estoy a oscuras.
Soy nube de la peor forma.
Ayudadme. 

11 marzo 2020

jetra du celes

Claro que sí Cleopatra, ole, ole y ole.
Faraona mía, hay hueco para ti en esta cama esta noche.
Te has cortado el pelo.

Ole, ole y ole.
Que eres guapa pero no tanto pero lo has hecho.
Y no nos traigas más regalos, queremos gatos muertos.
Ni desbordes tus pasiones, parecen regla sobre un pupitre.
Bien amiga, a-m-i-g-a, bien. Superado: aprendiste a quererte más a ti.

Estoy orgullosa y a la vez te mato.
Coge el traje de luces, salimos en un rato.

¡Ah!¡Acertó! Me dijo que era celeste. 

17 febrero 2020

Eigac

A ver.
Yo ya.

A veces temo con respecto a esto. En general, he pasado a vivir con miedo.
Temo ser y temo no ser. Explico. Temo ser yo, porque yo aunque me gusto no gusto y no me gusta no gustar. Demasiado vanidosa, demasiado sentimiento por herir. Temo por no ser yo por lo mismo, por la pureza, por los brillantes apagados, por las capas. No me gusta silenciar la realidad y a mi tampoco. Y yo soy, soy a todas horas. Daría lo que fuera por no ser más a menudo. No ser de martes a jueves, al menos, en esta vida aburrida de consecución de metas las cuales llegan (o no) pero desde luego no sacian.

Estoy harta.
El otro día se ahorcó una chica y lo primero que pensé es que era afortunada.
Y supongo que esto está mal y que está algo mal conmigo.
Pero la verdad, me aliviaría mucho colgarme y no ser a veces, solo a veces, de martes a jueves, normalmente, de lunes a domingo, con menor frecuencia.

Joder, voy por delante. Me levanto media hora antes de acostarme. Soy efímera siempre.

14 enero 2020

Malmor

Soñé que te besaba y del aire de después se me escapaba en un suspiro un te quiero.
Y te quedabas mudo, rígido y quieto.
Y de quieto, piedra.
Y frío.
Y de mármol, granito.

Fin del sentimiento.

13 enero 2020

razlaz

En verano escribí esto y ayer me expliqué muy mal y volví a sonar así:

Quiero encontrarme. 
Me siento perdida entre el ruido, la nada y en los sentimientos. 
Y quiero que me toquen. 
Estoy lejos de cualquier cosa que pueda acariciarme, estoy en el zarzal más espeso del bosque. 
Pero me abro en canal, me abro. Cada vez que siento lo más mínimo, me abro.
Y lo normal es que me encante, y lo normal es que luego sufra mucho. 
Para sacarme las espinas, creo. Saco el sentimiento de dentro hacia fuera. A veces luego lo rompo, a veces lo guardo, a veces lo pongo en un altar. El formato no importa, el material no sigue una pauta. 
Como mis sentimientos, el material cambia. 
Ahora me siento en crisis, claro, 24 años son para estar en crisis. 
Y además, furiosa.
He pasado estudiando la vida y no tengo un piso, no he inventado nada, no tengo ni pareja, ni entiendo a Lacan, ni me emociono igual cuando voy al cine. 
Quiero una habitación a la desolación, a la juventud, a mis adentros y afueras, una habitación de la furia, de lo fugaz, de la celeridad y del nervio que me corroe por dentro para con suerte encontrarme entre tanto ruido, tanta nada y tanto sentimiento.

03 enero 2020

menclecia

Siento mi dentro marchito.
Por el trato, por el no trato. Por la nada y por todos. Por vosotros, por mí.
Creo que yo me lo hago. Sí, a veces yo me lo causo. Pero otras no.
Entre el ruido y el barullo escucho la mediocridad culminante. Nauseabundo. Voy a explotar.
Un diamante en bruto: creísteis que los destellos eran llamas y temisteis por vuestra cornea.
Huid. Estoy harta de acostarme todas las noches conmigo, no puedo más.

He visto un vídeo donde os amabais. 
¿Y a mí quién?
Solo siento rechazo.
¡Señores, clemencia! ¿dónde dejasteis el champán?