15 octubre 2019

Súcimo

Una sardina húmeda se escurría en el abrazo.
No quería ni agua, ni oxígeno, ni todo lo contrario.

Hoy en el metro dos personas olían igual que tú.
Y aunque me he sentido vaho porque ninguno se giraría y me abrazaría, ni hablaría de filosofía, ni me miraría mientras toco, ni me enseñaría peliculitas y me arrastraría luces arriba por la ciudad... tú tampoco. 

Chao amore, nos vemos en mis 25. 


El mensaje que no recibí: 
Hola, ¿cómo estás? 
Ojalá pudiera estar en el momento de mi vida en el que sé apreciar las cosas. 
No veo nada ni hay nada que me gustaría hacer, donde me gustaría estar. Y lo siento. 
Ahora mismo no soy capaz de verme a mí en ningún sitio y eso me impide poder ver a nadie. Lo siento de verdad. Me encanta que seas tan directa, pura y con el pecho al descubierto. 
Quisiera no tener miedo, vértigo y angustia y poder sentir así, vivir así. Aún así, las relaciones son líquidas. Yo no puedo entender ahora una relación sentimental porque me encuentro mal. 
Pero quiero saber cómo estás, saber qué te pasa, porque me importas y quiero lo mejor para ti.    ✓✓

05 octubre 2019

Ose on

Estuve pensado dias qué decirte.
Qué contestar al aplastante ¿qué tal? Y contesto siempre que creo que bien. Y vamos a ver, como bien, duermo bien, estoy ganando dinero, tengo amigos, me quieren, todo ok. Pero eso es el papel del bombón. Y este bombón es como el de los Monty Python relleno de ancas de rana y serrín.
No encuentro motivos ni ganas ni fuerza ni nada para ir, venir, estar, ser, sentir. He neutralizado sentimientos, he dejado de esperar nada de nadie.
Y eso es colosal.
Y a veces temo. Porque me subo a la azotea, donde todo se ve bonito, ¡qué bonito el Pirulí, qué bien está la ciudad! Y me estoy quedando. Y yo quería ser otra cosa, quería hacer algo mejor que quedarme contemplando el skyline. Y aquí me pillas, fumando. ¿Qué harás está noche? No puedo ir al cine sola, me echaré a llorar. No quiero salir de la sala y caminar y aguantar el peso del silencio y mi compañía más. No puedo entrar en las entrañas de la representación si ver las calles me parte el alma. Necesito llenar mis ojos de crápula. Cálamo y cran, realidad mentira. Cruel realidad.
Y así. Y así. Y así. ¿Para qué estudié? No lo sé, tanto tiempo después, no lo sé.