02 mayo 2020

Raso

Mi abuela se murió y yo me compré un vibrador.
No he entendido la muerte ni la gracia ortopédica de los vibradores, pero todo eso ha ocurrido.
Estoy procesando pero el balance es que me dolía más experimentar el que viniera la muerte que cuando vino.
Y me alivia que no viviese su muerte.
Y me muero por vivir mi alivio.
Me siento en paz, que está bien que al menos una de las dos sienta algo, porque creo que ella llevaba tiempo no sintiendo nada.