17 febrero 2020

Eigac

A ver.
Yo ya.

A veces temo con respecto a esto. En general, he pasado a vivir con miedo.
Temo ser y temo no ser. Explico. Temo ser yo, porque yo aunque me gusto no gusto y no me gusta no gustar. Demasiado vanidosa, demasiado sentimiento por herir. Temo por no ser yo por lo mismo, por la pureza, por los brillantes apagados, por las capas. No me gusta silenciar la realidad y a mi tampoco. Y yo soy, soy a todas horas. Daría lo que fuera por no ser más a menudo. No ser de martes a jueves, al menos, en esta vida aburrida de consecución de metas las cuales llegan (o no) pero desde luego no sacian.

Estoy harta.
El otro día se ahorcó una chica y lo primero que pensé es que era afortunada.
Y supongo que esto está mal y que está algo mal conmigo.
Pero la verdad, me aliviaría mucho colgarme y no ser a veces, solo a veces, de martes a jueves, normalmente, de lunes a domingo, con menor frecuencia.

Joder, voy por delante. Me levanto media hora antes de acostarme. Soy efímera siempre.