Me encuentro mejor.
No siento dolor sino la piel reamoldándose a donde había una estaca o, quizás, una viga. Ya no quiero morder para sentir ni gritar para ser escuchada. No siento dolor pero siento y hacía mucho que solo sentía a través del dolor, la ansiedad, la presión, el daño, las malas palabras, el ruido y el grito.
No hay silencio pero sí calma.
Estoy encontrando un equilibrio entre lo que quiero ser, soy y he sido y me siento en calma. Sigo sin querer que me toquen porque me siento frágil, pero quitando ese apartado más sombrío, estoy de puta madre.
Gracias a todos.
Gracias.