20 diciembre 2023
Sema
10 octubre 2023
5/6
Qué miedo. Qué miedo, qué miedo, qué miedo que uno de esos días que me despierte a tu lado sea de esos en los que cae un manto pesado y negro y un pensamiento de desgana profunda. Un agujero. Una sensación de que ojalá no haberme despertado hoy tampoco aquí, de las que pasan 1/6 de los días (ahora) de los que han pasado con mayor frecuencia, de los cuales su reflejo se extiende como una sombra en las horas más altas previas a la puesta de sol.
Y más miedo aún, qué miedo, a que sientas el alivio, de estar en esos 5/6 y veas mi alivio ante el miedo, qué miedo, no puedo moverme, qué miedo. No quiero desear no estar tanto, no ser tanto, ser menos de la mitad. Qué duro pasar tanta vida deseando ser perfil, canto, vértice, un cuarto de mitad. Y aún así mediocre. No siento el brillo, no veo el brillo, lo he debido despegar.
Las abejas no ven magenta, o lo ven todo magenta, no me acuerdo, para el caso da igual. Te abrazo, abeja, pero hay una parte de realidad que no me perteneces, que no es cuestión de percepción, cuyos matices y gamas no ves, cuyas temperaturas no sientes. ¿Sufres?¿Cómo sufres?¿Sientes mi dolor?
Me ha crecido malva en las pestañas, ¡agárrame fuerte! Ardo en deseos de irme, de no-ser hoy también y si me sueltas tengo la sensación de que me perderé el capítulo siguiente y siento FOMO; y si me sigues siento hartazgo porque todo está pautado y no hay giro que rompa la cuarta pared. ¿Hola? ¿La mano me la das tú o me la doy yo? ¿Da la mano quien ansía recibirla o quien la ofrece?
Ojalá mis 5/6 se prolonguen y se pueda disipar ese día terrible entre el ciclo menstrual.
23 marzo 2023
TEB
Todo está bien.
Me duermo últimamente repitiendo esa frase a medio camino entre afirmación y anhelo.
¿Todo está bien?
¿Todo? ¿Está? ¿Bien?
Cambié a la psicóloga más barata del barrio por clases de yoga hasta que en clase de yoga volví a sentir ganas de llorar en público. Ahora cierro los ojos y veo ruido blanco. No siento hambre, ni frío, ni tengo tanto sueño como para dormir ni tanta energía como para estar despierta. No soporto hablar de comida mientras como. Primo el silencio, lo limpio, lo bueno y breve, a lo mucho y malo.
Me he enamorado.
Y cuando estoy con esa persona tampoco tengo hambre, pero ya no siento ni frío, ni sueño y me cuesta ser consciente de que estoy despierta porque despierta sé -con la certeza de la experiencia- que nadie quiere de verdad estar conmigo. Me pregunto de veras si algún día podré ser suficiente YO como para llorar, como no he llorado en años, amarrada a sus brazos. Y me pregunto, de verdad, si haré sentir a esa persona orgullo por estar a mi lado y fortuna por mi presencia aún siendo despojo. Porque también soy eso y quisiera de verdad sentirme arropada, como la niebla lame a las montañas, cuando estoy lila.
Se ha cumplido: tengo una habitación blanca donde llevarte. Y tenías razón, era todo cuestión del momento. El momentum.
Te echo de menos, papá.
07 enero 2023
Jackie
Hace cinco años fuimos toda la familia a buscar un nuevo perro gracias a Bei, que a través de sus padres conocía un pastor en Cáceres que tenía border collies y, en esta ocasión, había tenido una nueva camada que quería vender.
La idea de Niki se proyectaba pero no estaba materializada. De hecho, aún no se llamaba Niki. Se llamaba Harlem, Rosquilla o algún otro nombre que ya no recuerdo pero, con perspectiva, me alegro de que no se materializase.
En ese viaje vi a los Empalaos de algo De la Vera. Eso me encantó.
Fuimos dos veces a la granja.
La primera fue solo para verlos a todos. Éramos los primeros en elegir y podíamos escoger a quien quisiéramos. En principio, por una cuestión de simplificar la sustitución, el perro que queríamos debía ser negro y además cumplir con los estándares de belleza de perro canónico de familia feliz. Sin embargo, al abrir el palet que frenaba a los nueve cachorros de desperdigarse, de todos los que salieron, una en particular vino a por mí. Era preciosa. Era muy nerviosa. Parecía que sonreía. Era marrón y todo el rato trataba de saltar para lamerme la cara y para meterse en mis brazos.
La llamé Jackie y para el segundo viaje, hubiera agarrado a Jackie y me la hubiera llevado en brazos a Madrid.
Las otras dos opciones eran un perrito negro más tranquilo y pequeño con la cabeza de huevo y otro más rollizo y pachón que desde el primer minuto encontró confort y refugio en los brazos de papá. Niki era esta última.
Mientras ellos se giraban con Niki en brazos yo corrí a abrazar a Jackie y a asegurarle que tendría un futuro bueno, que sería feliz. Se quedó quieta, como si ella también hubiera pasado la noche pensando en cómo sería su vida viniendo con nosotros.
Bei me llamó a los días porque unos amigos de sus padres querían un border collie. Les daba igual el color, solo querían que fuera un perro despierto y cariñoso. Vi clara la oportunidad de cumplir mi promesa a Jackie
Años después supe que Jackie no se llamó Jackie, se llamó de otra forma que ya no recuerdo y fue un perro muy feliz con una vida repleta de anécdotas debido a su carácter inquieto. Sin embargo, un día, de forma súbita, murió. No sé si fue un ataque al corazón, un trombo en el cerebro o qué pero los dueños no pudieron hacer nada.
Vivió tres años.
A veces miro a Niki, que es más perro de mis padres que mía, y me alegro de que no hubiera sido Jackie. Me alegro de que ella sea ahora el refugio de ellos y no el recuerdo de una ausencia.
He pasado mucho tiempo eligiendo rosales ¿no?