07 enero 2023

Jackie

Hace cinco años fuimos toda la familia a buscar un nuevo perro gracias a Bei, que a través de sus padres conocía un pastor en Cáceres que tenía border collies y, en esta ocasión, había tenido una nueva camada que quería vender. 

La idea de Niki se proyectaba pero no estaba materializada. De hecho, aún no se llamaba Niki. Se llamaba Harlem, Rosquilla o algún otro nombre que ya no recuerdo pero, con perspectiva, me alegro de que no se materializase. 

En ese viaje vi a los Empalaos de algo De la Vera. Eso me encantó. 

Fuimos dos veces a la granja. 

La primera fue solo para verlos a todos. Éramos los primeros en elegir y podíamos escoger a quien quisiéramos. En principio, por una cuestión de simplificar la sustitución, el perro que queríamos debía ser negro y además cumplir con los estándares de belleza de perro canónico de familia feliz. Sin embargo, al abrir el palet que frenaba a los nueve cachorros de desperdigarse, de todos los que salieron, una en particular vino a por mí. Era preciosa. Era muy nerviosa. Parecía que sonreía. Era marrón y todo el rato trataba de saltar para lamerme la cara y para meterse en mis brazos. 

La llamé Jackie y para el segundo viaje, hubiera agarrado a Jackie y me la hubiera llevado en brazos a Madrid.

Las otras dos opciones eran un perrito negro más tranquilo y pequeño con la cabeza de huevo y otro más rollizo y pachón que desde el primer minuto encontró confort y refugio en los brazos de papá. Niki era esta última.

Mientras ellos se giraban con Niki en brazos yo corrí a abrazar a Jackie y a asegurarle que tendría un futuro bueno, que sería feliz. Se quedó quieta, como si ella también hubiera pasado la noche pensando en cómo sería su vida viniendo con nosotros.

Bei me llamó a los días porque unos amigos de sus padres querían un border collie. Les daba igual el color, solo querían que fuera un perro despierto y cariñoso. Vi clara la oportunidad de cumplir mi promesa a Jackie 

Años después supe que Jackie no se llamó Jackie, se llamó de otra forma que ya no recuerdo y fue un perro muy feliz con una vida repleta de anécdotas debido a su carácter inquieto. Sin embargo, un día, de forma súbita, murió. No sé si fue un ataque al corazón, un trombo en el cerebro o qué pero los dueños no pudieron hacer nada.

Vivió tres años. 

A veces miro a Niki, que es más perro de mis padres que mía, y me alegro de que no hubiera sido Jackie. Me alegro de que ella sea ahora el refugio de ellos y no el recuerdo de una ausencia. 

He pasado mucho tiempo eligiendo rosales ¿no?