Estos últimos dos meses me he enamorado de dos personas diferentes. Uno lo tenía todo, incluida pareja y otro debía tener el tabique fatal. Me he desenamorado del muso, algo es algo, porque ya no quise aguantar que nadie me tratara así. Nunca el amor me había importado tanto y a la vez tan poco. Me enamoro cada día, de la gente de la calle, de los chicos con pantalones apretados, los de tatuajes, los que fuman, los que leen.
Hoy ha sido distinto porque cuando le he besado me he sentido en el zoo, en la parte de las fieras salvajes. Había belleza, como la soberbia de un tigre, y había un foso por el que nadie puede pasar. No conseguiré a este chico tampoco pero tampoco voy a desistir ya.