Tengo el discurso quebrado, busco interlocutor esmerado.
Hoy estás hecha de antracita y noche, de óxido, amoniaco y hierro. Al mirarte no me he encontrado entre las compuertas del camión ni sus engranajes ni sus faros. He sentido miedo. ¿Decoras alguna de las fachadas de los edificios de Azca o te atropelló finalmente un autobús de la EMT como tanto deseaste? No sé si ríes o lloras, si callas o no encuentras las palabras. Espero que estés bien porque aunque lo estoy haciendo bien, me echo de menos y, a la vez, enhorabuena por los 31 y los 55, por las puntuales 9:00 y las responsables 6:37. Quise ser yo durante mucho tiempo, pero cena, siempre más para los demás y a ti nada. Morirás comiendo libros de 0 calorías y vasos de agua.