31 marzo 2020

cordisoriam

Misericordia. 
Utilicé esa palabra que se parecía pero no era la que quería decir.
¿Qué quise decir al utilizarla? Me refiero a qué quiere decir que pudiendo utilizar compasión o clemencia -como si fuera un preso al que se le da un golpe de gracia o al que se le corta las caderas- utilizara misericordia. Como un rayo de luz, de Intolerancia, me cayese del cielo en este agujero tan oscuro. Digo, pudiendo utilizar cualquiera de esas, utilicé misericordia, de corte religioso, como si el mismísimo Jesús y su puta santa madre María vinieran juntos a salvarme de forma misericordiosa. Sorpresa, no vino, no vinieron.
Vine yo.

Un órdago echado sin ganas. No sin cartas en la mano, no, no, sin ganas.
Un órdago como un envite, como un paso.
Solo que con este órdago, al menos, terminaba la partida.
Y era una forma fácil eh, solo tenía que verlo y que alguien ganara o pasar y que se acabara, a mi parecer, todo el interés de la partida aunque no la misma.

Y lo peor: esta vez ya no sentí nada, me había curado de espanto.



Amor. Sueño contigo cada noche. 
Cuando escribo tu nombre el corrector dice Daño, 
y me parece simbólico y de poesía trapera del 2004.
En mayúsculas y ni lloro, es el peso de la pérdida.
El vacío moderno, barroco, contemporáneo y posmoderno   
Lázaro, te lo ruego, levántate y anda. 

13 marzo 2020

Ya

Estoy a oscuras.
Soy nube de la peor forma.
Ayudadme. 

11 marzo 2020

jetra du celes

Claro que sí Cleopatra, ole, ole y ole.
Faraona mía, hay hueco para ti en esta cama esta noche.
Te has cortado el pelo.

Ole, ole y ole.
Que eres guapa pero no tanto pero lo has hecho.
Y no nos traigas más regalos, queremos gatos muertos.
Ni desbordes tus pasiones, parecen regla sobre un pupitre.
Bien amiga, a-m-i-g-a, bien. Superado: aprendiste a quererte más a ti.

Estoy orgullosa y a la vez te mato.
Coge el traje de luces, salimos en un rato.

¡Ah!¡Acertó! Me dijo que era celeste.