Te vi con escamas.
Y pensé en que te mereces que esos poros se hagan cráteres -que apuntaban a eso- y que por ellos entre toda la mediocridad de la que crees huir pero que te consume por dentro.
Ojalá no te topes con nadie bueno durante un tiempo.
Te vi con escamas.
Y pensé en que te mereces que esos poros se hagan cráteres -que apuntaban a eso- y que por ellos entre toda la mediocridad de la que crees huir pero que te consume por dentro.
Ojalá no te topes con nadie bueno durante un tiempo.
Hubiera sido fácil y bonito y simple y por mi parte arduo y callado y silencioso y angosto, porque para qué engañarnos, mi espacio era estrecho de pelotas si es que acaso podíamos señalar un espacio como mío. Hubiera sido banal e insatisfactorio y hubiera llorado a menudo en el baño.
Lo que hace el mal querer y el refuerzo intermitente. Crean en una tal pantalla de nube que es posible tirar por tierra todo el amor propio por un rayo de sol, uo-oh-oh, de tu corazón.
Pues ni rayo, ni sol, ni uo-oh-oh, ni corazón. Nos quedamos la tierra, el amor propio, la nube y yo.
De las espuelas al caballo, la boca me sabe a hierro. Me abro en canal si con eso puedo correr libre un día, o medio, de sol a sol.