No quería ni agua, ni oxígeno, ni todo lo contrario.
Hoy en el metro dos personas olían igual que tú.
Y aunque me he sentido vaho porque ninguno se giraría y me abrazaría, ni hablaría de filosofía, ni me miraría mientras toco, ni me enseñaría peliculitas y me arrastraría luces arriba por la ciudad... tú tampoco.
Chao amore, nos vemos en mis 25.
El mensaje que no recibí:
Hola, ¿cómo estás?
Ojalá pudiera estar en el momento de mi vida en el que sé apreciar las cosas.
No veo nada ni hay nada que me gustaría hacer, donde me gustaría estar. Y lo siento.
Ahora mismo no soy capaz de verme a mí en ningún sitio y eso me impide poder ver a nadie. Lo siento de verdad. Me encanta que seas tan directa, pura y con el pecho al descubierto.
Quisiera no tener miedo, vértigo y angustia y poder sentir así, vivir así. Aún así, las relaciones son líquidas. Yo no puedo entender ahora una relación sentimental porque me encuentro mal.
Pero quiero saber cómo estás, saber qué te pasa, porque me importas y quiero lo mejor para ti. ✓✓