Estuve pensado dias qué decirte.
Qué contestar al aplastante ¿qué tal? Y contesto siempre que creo que bien. Y vamos a ver, como bien, duermo bien, estoy ganando dinero, tengo amigos, me quieren, todo ok. Pero eso es el papel del bombón. Y este bombón es como el de los Monty Python relleno de ancas de rana y serrín.
No encuentro motivos ni ganas ni fuerza ni nada para ir, venir, estar, ser, sentir. He neutralizado sentimientos, he dejado de esperar nada de nadie.
Y eso es colosal.
Y a veces temo. Porque me subo a la azotea, donde todo se ve bonito, ¡qué bonito el Pirulí, qué bien está la ciudad! Y me estoy quedando. Y yo quería ser otra cosa, quería hacer algo mejor que quedarme contemplando el skyline. Y aquí me pillas, fumando. ¿Qué harás está noche? No puedo ir al cine sola, me echaré a llorar. No quiero salir de la sala y caminar y aguantar el peso del silencio y mi compañía más. No puedo entrar en las entrañas de la representación si ver las calles me parte el alma. Necesito llenar mis ojos de crápula. Cálamo y cran, realidad mentira. Cruel realidad.
Y así. Y así. Y así. ¿Para qué estudié? No lo sé, tanto tiempo después, no lo sé.