05 octubre 2021

piaco

Mirando en el fondo de los ojos de Niki no me encontré. 

Estaba a mi perra del pasado. Estaba el lloro pixelado de mi padre quebrado. 

Mi madre se subió a una escalera, porque la cocina, decía, era demasiado grande para ella, y la abracé y de pronto me encontré llorando, como si no estuviera preparada para que cuando bajara yo tuviera 20cm más y tuviera que contar cada euro que como por si algún día se acaban, como si los hombres me sexualizaran más de lo que puedo soportar, como si estuviera aterrada, como si no supiera a dónde se tiene que ir, como si no encontrara desde hace demasiado tiempo atractivo a "estar", como si en el fondo no quisiera vivir. 

Ayer viendo una serie pensé en qué momento querré albergar vida mascando tanto la muerte. 

Me preguntaron cómo sería mi funeral y me sorprendí respondiendo en alto que mis padres ya sabían cómo quería que estuviera todo preparado, qué disco tenía que sonar y qué comida servir (croquetas). 

Y pienso si solo busco/amos copias de lo que nos hizo feliz. 

Niki está porque Kira ya no está. Y me pregunto dónde estoy yo, o qué está, cuando yo dejo de estar. 


¿Y mi abuela?