06 marzo 2018

Zosbra

Un amor en cada puerto y tres palabras muertas reposan en mi espalda. Gano. Siempre gano, always right. Y ahora me siento en un bosque semimuerto, no me gusta, está seco y no hay humedad. Y he pisado una sima. Y ésta tenía un cepo, y el cepo, napalm. Me siento medio cuerpo, aquí no puede andar. Que me dejen en paz. Me disfrazo de río, soy combustión. Me apago. As. No siento nada porque lo siento todo. De verdad, perdón. Siento en el alma -junto las manos en mi pecho- que no estoy. Sentio ergo sum. Y si no siento no sum ni su puta madre. ¿Puta? Puta yo, puta por lista, puta por pasión. No pasa nada, yo nunca jamás he sido así. Si quieres una persona así, yo no soy así, yo no soy así ni su puta madre. No tengo por qué ser así. Y si te he dado a entender otra cosa, yo no. Ya está. Y lloro. Y rompe un plato contra el fregadero porque tienen que fregar. Y lloro. Porque la violencia me está violentando, y me siento back home. Hogar natal, Collado de Marichiva 3º, 3ºB. Eres horrible vs eres especial. Y se sienta en el sofá -los dos lo hicieron- y llorando dice que no puede ser de otra forma. Qué voy a puto hacer si no me apetece ni puto follar. Y no estoy hablando de follar, no hablo de que me la metas, me la saques, me la metas, me la saques. Que quede claro, chaval, de los dos te follo yo y te follo a rabiar. Y yo lloro, pero en silencio, porque aún es 2017 y la palabra de este año es elegancia, pero de elegante nada porque estoy con el pelo mojado y desmaquillada. Y pienso, qué coño, que me recuerde así. Abro la puerta y me voy. Y no me ha vuelto a ver. Y me escribe, que qué tal. Pues de-pé-eme, me he librado de otro maltratador. Pero ojo, el problema lo tengo dentro porque vuestra aura me atrapa y no me cauteriza de rótulas para abajo. No siento nada con la bondad. Que no existe coño, pero sí la ingle que me domine. La ingle y el clavel. ¿Y de qué hablo? De qué han hecho los romanos por nosotros. ¡Rocky! ¡Brad! ¡Rocky! ¡Janet! y ya no puedo más.
No le he vuelto a ver.
¿Y sabes? Así no. Porque siento que no valgo nada, siento culpa. Perdí la pasión. Y la culpa crece como una manzana con moho. En mi pecho y me bloquea la garganta. Las pepitas se me clavan. Me siento de madera, pianista, cuchillo. La casa arde. El espejo.
No eras -ni eres- nada. Pero te rellené de contenido, y claro, me encantaba.